Impacto del cambio climático en la irrigación agrícola
Autor: André Guilherme Rego - Data: 10/12/2025
El calentamiento global ha cambiado profundamente la forma en que circula el agua en el planeta. Las lluvias irregulares, el derretimiento de los glaciares y los cambios en la recarga de acuíferos están haciendo que la disponibilidad de agua sea cada vez más inestable. Eso significa más sequías, inundaciones repentinas y mayor evapotranspiración, lo que aumenta directamente la necesidad de riego. El último informe del IPCC destaca que estos impactos ya son realidad y que la forma como manejamos el agua será decisiva para la seguridad alimentaria en las próximas décadas.
En 2023, por ejemplo, los ríos del mundo tuvieron el año más seco en más de 30 años. Gran parte de las cuencas hidrográficas presentaban condiciones anómalas, comprometiendo el abastecimiento de agricultores que dependen de ríos y deshielo.
Cómo el clima afecta al agua y la irrigación
Estudios recientes muestran que la evapotranspiración de referencia (ETo) está aumentando debido a las temperaturas más altas, requiriendo más agua para mantener la productividad de los cultivos. La oferta de agua, por otro lado, es cada vez más incierta. Las lluvias se han vuelto menos predecibles y la recarga de acuíferos presenta signos preocupantes.
Entre 2000 y 2022, se registró una disminución acelerada de los niveles de agua subterránea, principalmente en regiones agrícolas con fuerte dependencia de pozos. Además, la mitad de la expansión del área irrigada en este siglo ocurrió justamente en lugares con mayor escasez hídrica, ampliando las presiones sobre los recursos disponibles.
En Brasil, el riego ya representa más de la mitad de toda la extracción de agua del país. Datos de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento (ANA) muestran que, en 2022, el sector fue responsable del 50,5% del uso total. El Portal de Irrigación del Sistema Nacional de Información sobre Recursos Hídricos, lanzado recientemente, reúne informaciones estratégicas para ayudar a los agricultores, gestores e investigadores a hacer frente a este escenario.
Lo que cambia en el campo
El impacto del cambio climático se siente directamente en la rutina de las propiedades rurales. La estacionalidad y la fiabilidad del agua están cada vez más comprometidas. En algunos lugares, las inundaciones son repentinas; en otros, las sequías se prolongan. Para el irrigador, esto significa la necesidad de planificar mejor el almacenamiento, ya sea a través de depósitos o por la recuperación de la capacidad de retención del suelo.
Las olas de calor también representan un desafío. Aumentan la evaporación y elevan la demanda de riego en cortos períodos de tiempo, poniendo presión sobre los sistemas y encareciendo la operación. Los que dependen de los acuíferos se enfrentan a mayores costos de bombeo a medida que el nivel del agua disminuye.
Estrategias de adaptación
El riego puede ser parte de la solución si va acompañado de innovación y manejo eficiente. El primer paso es recalibrar la demanda hídrica de los cultivos a partir de series climáticas más recientes, revisando los proyectos y sistemas ya instalados. Tecnologías más eficientes, como goteo y microaspersión, ayudan a reducir las pérdidas y son cada vez más necesarias en áreas de escasez.
El uso de información climática también gana espacio. Los sensores de suelo, las estaciones meteorológicas locales y los servicios de previsión climática permiten programar el riego con mayor precisión, evitando desperdicios y reduciendo los riesgos. El manejo deficitario controlado, que consiste en aplicar menos agua en determinadas fases del cultivo sin comprometer la productividad final, también se presenta como alternativa en regiones donde el agua es limitada.
Otro punto esencial está en el suelo. Aumentar el contenido de materia orgánica, adoptar coberturas permanentes e invertir en prácticas conservacionistas mejora la capacidad de retención de agua y reduce la necesidad de riego en los momentos críticos.
En el campo de la diversificación, ajustar el calendario de siembra, adoptar cultivares más tolerantes al calor y explorar sistemas integrados de producción, como la integración agricultura-ganadería-bosque, son caminos que fortalecen la resiliencia de las fincas.
Por último, la gestión colectiva del agua es un desafío central. Medir, monitorear y planificar el uso es indispensable para que la irrigación pueda seguir garantizando la seguridad alimentaria sin comprometer los ecosistemas.
El caso brasileño
Aunque Brasil posee gran disponibilidad hídrica, la distribución no es homogénenea. Regiones como el semiárido nororiental y parte del centro-oeste ya conviven con escenarios de fuerte presión sobre los recursos. En este contexto, la expansión de la irrigación debe estar vinculada al aumento de la eficiencia, buscando una mayor productividad por metro cúbico de agua.
Herramientas como el Portal de Riego del SNIRH y los levantamientos del MapBiomas Irrigación permiten conocer mejor dónde están los polos irrigados y cómo evolucionan, ayudando a gestores a pensar políticas más proactivas. Casos prácticos muestran que es posible avanzar. En áreas de caña de azúcar del Cerrado, el manejo basado en datos climáticos redujo la vulnerabilidad a las sequías. En el arroz irrigado, la sustitución de la inundación continua por regímenes intermitentes o por aspersión ya ha demostrado reducir hasta un 70% el uso de agua y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Conclusión
La irrigación es hoy el principal uso del agua en Brasil y, al mismo tiempo, una de las herramientas más poderosas para enfrentar los desafíos del cambio climático. El sector necesita migrar de una lógica de expansión de área a una lógica de eficiencia, donde el enfoque es producir más por metro cúbico de agua utilizada.
Las soluciones están disponibles: manejo basado en datos, sistemas más eficientes, conservación del suelo e integración de diferentes prácticas productivas. El desafío ahora es ampliar el acceso, coordinar esfuerzos y garantizar políticas públicas que apoyen esta transición. El futuro de la agricultura irrigada, y por lo tanto de la seguridad alimentaria, depende de nuestra capacidad de adaptación.
Fuentes:
Mudanças Climáticas 2022: impactos, adaptação e vulnerabilidade
Estado dos Recursos Hídricos Globais 2023
Rápido declínio das águas subterrâneas e alguns casos de recuperação de aquíferos globalmente
Irrigação (Coleção 5)
Embrapa Arroz e Feijão
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